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“Cultura, deporte y arte en la Biblia”-Parte 2

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En el título anterior publicado vimos cómo Nelson Morales (Ph.D.(c) Trinity Evangelical Divinity School y profesor de SETECA) reflexiona sobre la cultura y el deporte en la Biblia. Continuamos con la segunda parte.

Arte

Cuando pensamos en arte vienen a nuestra mente literatura, pintura, escultura, música, etc. La Biblia misma es una pieza de arte literario de principio a fin. Los autores bíblicos no solo comunicaron la palabra de Dios sino que lo hicieron usando recursos literarios de sus épocas, de manera artística. Acrósticos, poemas, rimas, metáforas, historias se suceden de tapa a tapa en las Escrituras.

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En las Escrituras, vemos a Adán declamando un poema al ver a Eva (Gn 2:23). Hombres y mujeres hacen los ornamentos que llevaría el tabernáculo (Éx 25:9-40). María guía una coreografía con panderos al celebrar el cruce del mar rojo mientras el pueblo canta (Éx. 15). Como se ve, diversas expresiones de arte están presentes en el Antiguo Testamento. Las más notorias son la música y la escultura. El libro de los salmos, Cantar de los Cantares y Lamentaciones son ejemplos escritos de música cantada y acompañada de instrumentos y danzas. La construcción del tabernáculo y del templo ilustran la habilidad artística de cientos de hombres y mujeres que participan con sus habilidades manuales, de arquitectura, diseño, etc.

 

En el Nuevo Testamento, la presencia de elementos de arte es escasa. La música está claramente presente. Jesús y los discípulos cantaban un himno después de celebrar la pascua (Mr 14:25). La iglesia tenía espacios musicales en el culto público (1 Co 11-14, Stg 5:13). Se espera que creyentes llenos del Espíritu Santo canten himnos y cánticos espirituales (Ef5:15-20) y que cuando la palabra de Cristo mora en abundancia los creyentes usan los himnos y cánticos espirituales para animarse y exhortarse mutuamente(Col 3:16). Finalmente la música es parte de la escena escatológica de adoración Al que está en el trono y al Cordero (Ap 5).

Esta vista panorámica nos permite percibir los buenos efectos que tiene el arte guiado por el Espíritu. Hombres y mujeres crean obras de arte para Dios (Éx 36:1-7). El Espíritu guía a los creyentes a expresar musicalmente su adoración a Dios y ánimo entre hermanos (Ef 5:15-20,Col 3:16). Sin embargo, también hay riesgos en la expresión del arte cuando nose centra y emana de Dios.

 Temprano en la historia humana vemos el arte mal enfocada. Lamec declama un poema de odio (Gn 4:23). Los seres humanos en pleno desafío a Dios construyen una torre (Gén 11). El canto y la danza son usados equivocadamente por el pueblo en el desierto (Éx 32). Dios rechaza las expresiones artísticas que no van acompañadas de justicia (Amós 5:21-24, Isa 1:10-20). Satanás también usa el arte para sus propios fines (Ap 18:22).

 Reflexiones para una formación y evangelización de jóvenes

En términos muy generales, a través de la historia de la iglesia evangélica en Guatemala, se puede ver una apatía generalizada hacia los deportes y las expresiones artísticas, con excepción de la música sacra. En muchos círculos cristianos aún se consideran pecaminosa la práctica de los deportes. Eso contrasta con las impresiones que tenemos de lo que el texto bíblico nos muestra acerca de estos temas.

 

Hoy por hoy, la oportunidad de ayudar a jóvenes en su formación física, emocional y espiritual a través de la práctica de deportes en ambientes sanos está a nuestra disposición. Como iglesias podemos trabajaren planes de ayuda a los jóvenes de nuestra comunidad, a niños en riesgo, etc.

 

Los beneficios docentes son enormes. Podemos transmitir valores de trabajo en equipo, luchar legítimamente, perseverancia, entre otros. Las disciplinas deportivas son una buena ilustración de las disciplinas espirituales. Podemos fomentar una vida cristiana sana, más equilibrada a través de las oportunidades que nos brinda el deporte.

 

Expresiones artísticas también pueden ser de amplio beneficio del desarrollo de los jóvenes cristianos. A través de estos vehículos podemos expresar adoración a Dios. A parte de la música –que nos es cotidiana en el mundo evangélico- otras expresiones artísticas brindan la oportunidad demostrar nuestra alma, nuestros sentimientos profundos. También pueden ser vehículos de educación y formación de nuestra juventud. La iglesia cristiana por siglos usó la pintura y escultura como medios de enseñanza de las Escrituras a un mundo mayoritariamente analfabeta. Hoy podemos usar obras de teatro, exposición de pinturas, esculturas, etc. para educar a nuestras congregaciones. La juventud puede ser estimulada para mostrar sus habilidades artísticas. A través del arte podemos evangelizar a otros que quizá de otra manera no oirían el mensaje de salvación. Necesitamos una juventud que se anime a escribir cuentos, poemas, canciones que cuenten la obra de Dios.

 

Sin embargo, no debemos ser ingenuos. También hay peligros que debemos evitar. Tanto el deporte como las expresiones artísticas pueden ser mal usadas. Sin querer podemos fomentar la exaltación del ser humano, el culto a la figura esbelta. Un problema latente en personas que practican regularmente deportes es la preocupación obsesiva de su figura. Así que cuando promovemos la práctica deportiva debemos mantener un equilibrio del cuerpo como templo del Espíritu Santo.

 

En el caso de las expresiones artísticas, debemos velar porque el propósito sea claro, centrado en Dios y consistente con su Palabra. Dios se alegra de nuestras ofrendas de danza, música, cantos, etc. pero cuando van acompañadas de justicia y santidad.  Los shows de música cristiana son cada vez más recurrentes en nuestro medio. Lamentablemente cada vez más frecuentemente uno ve que los conciertos son una adoración no a Dios sino a los músicos, o al vocalista principal. Se han vuelto entretención cristiana. Lo mismo puede pasar con cualquier otra expresión artística.

           

Así que tenemos una gran oportunidad ante nosotros de formar y evangelizar a nuestros jóvenes de manera creativa. Las artes y los deportes como expresiones culturales son una buena herramienta que Dios nos hadado para aprovecharla sabiamente. Podemos guiar a esta nueva generación a que se una con nosotros a esa gran asamblea de toda tribu, lengua y nación que adoran al Cordero de Dios. Nuestra tarea es promover desde el púlpito, en nuestra planificación, en el apoyo que brindamos a los que desarrollan la tarea. Sin duda, encontraremos oposición de algunos. Pero podemos encontrar nuevas avenidas por donde caminar hacia el encuentro de una generación que cambia rápidamente y guiarla hacia el trono de Dios.