El testimonio de un mártir: Romero

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Lo mataron hace 37 años por ser una amenaza evangélica. Es decir, considerado peligroso por su resistencia anclada en el evangelio de Jesús en favor de los empobrecidos y violentados. Su nombre es Monseñor Óscar Arnulfo Romero, parte de una nube de testigos de la vida en America Latina.

Una Iglesia que no provoca crisis, un Evangelio que no inquieta, una palabra de Dios que no levanta roncha como decimos vulgarmente, una palabra de Dios que no toca el pecado concreto de la sociedad en que está anunciándose, ¿qué evangelio es ése? Consideraciones piadosas muy bonitas que no molestan a nadie, y así quisieran muchos que fuera la predicación. Y aquellos predicadores que por no molestarse, por no tener conflictos y dificultades evitan toda cosa espinosa, no iluminan la realidad en que se vive, no tienen el valor de Pedro de decirle a aquella turba donde están todavía las manos manchadas de sangre que mataron a Cristo: “¡Ustedes lo mataron!”. Aunque le iba a costar también la vida por esa denuncia, la proclama. Es el Evangelio valiente, es la buena nueva que vino a quitar los pecados del mundo (Homilía, 16 de abril de 1978).