Trump, démosle poder.

Trump, démosle poder.

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Por Rev. José Vélez

¡Ay de los pueblos gobernados por un poder que ha de pensar en la conservación propia!  —Jaime Luciano Balmes (1810-1848)

Entre las palabras de dos presidentes moderados, diremos algo del excéntrico Donald Trump y su sorpresiva elevación al poder en el escenario mundial. El primero, Abraham Lincoln, enseñó que “casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queremos probar el carácter de un hombre, démosle poder”. Luego, como si hubiesen sido menudas e insignificantes, las pruebas de baja reputación que desfilaron contra Trump, la masa de gente con todo se arriesgó a ejecutar el último y más peligroso experimento: le dieron poder.

¿A probar qué cosa nueva? Sus acciones y discurso han sido abierta y despiadadamente ofensivas a las mujeres, los latinos, los negros, los musulmanes, los católicos, los deambulantes, los pobres, los inmigrantes, los refugiados, los periodistas, los académicos, los intelectuales, y hasta su propia familia y correligionarios… En resumen, su carácter dibuja el polo opuesto, se perfila como protagonista antagónico o anti-héroe, de los valores medulares del Reino y la persona que representa Jesús. Osea, escuchar a Trump y leer el Sermón de la Montaña, es enfrentarse al pensamiento de universos diametralmente contrarios, mutuamente excluyentes.

Con todo eso gana el favor del pueblo estadounidense. Nos parece que esto evidencia un aspecto de Estados Unidos que muchos en el mundo saben. Es un país muy rico en su capital y muy pobre en su educación y valores; de mucho progreso en lo material, y avanzado deterioro espiritual. Parecieran estar todavía a años luz de superar sus prejuicios raciales, sus vacíos socio-culturales, sus complejos de superioridad, delirios de grandeza, y su cristianismo laxo-superficial.

Y lo peor de todo, fueron muchas las iglesias de confesión evangélica, que prestaron el púlpito para diseminar su discurso fascista, y empujar su victoria. El fariseísmo religioso sigue intacto, con su mortal veneno de legalismo: ese que apedrea homosexuales y prostitutas, pero protege al heterosexual pervertido, al adúltero, al machista, al misógino; ese que se rinde a los grandes intereses del poder, dinero y prestigio, pero deja tirado al pobre, lanzándole desde lejos la limosna del desprecio, que busca apaciguar la conciencia sin mirar a los ojos ni tocar la mano; ese que persigue la unidad, pero ataca la diversidad, levanta muros de separación, deja fuera al extranjero, y proclama la supremacía de una raza sobre otra; ese que se opone tenazmente al aborto, pero fomenta la pena capital, la militarización, la fabricación y despliegue global de cruces y armas de destrucción masiva; ese que promueve la construcción de templos enormes como el de Herodes, pero desplaza la familia y vivienda de los menos afortunados.

Estados Unidos no necesita ser grande otra vez, sino humillarse una vez más. Al fin solo se cumplió la profecía del comediante Michael Moore que anticipó la victoria de Trump señalando que el pueblo encontraría en él, y cito textualmente (traducción mía): “el cóctel Molotov que han estado esperando, la granada humana que pueden tirar legalmente sobre el sistema que les robó la vida… la elección de Trump pasará a ser el más grande “**** you” jamás registrado en la historia de la humanidad, y se va a sentir bien”. Así las cosas, el único presagio aquí desatinado, sería el último. Pues, a ser franco, se siente mal… muy mal.

Entonces, de todo esto ¿qué se puede esperar? Pienso que se cristalizará la historia como la interpretó el carismático presidente J. F. Kennedy: “En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre, acabaron dentro de él.”

5 thoughts on “Trump, démosle poder.

  1. Muy buena evaluación y aporte a nuestro pensamiento cristiano evangélico. ¡Felicitaciones y mil gracias por darnos este tipo de reflexión!

  2. “El fariseísmo religioso sigue intacto, con su mortal veneno de legalismo: ese que apedrea homosexuales y prostitutas, pero protege al heterosexual pervertido, al adúltero, al machista, al misógino; ese que se rinde a los grandes intereses del poder, dinero y prestigio,” uno de mis favoritos en este escrito. Es tiempo de aprender a desaprender.

  3. Yo estoy en completo desacuerdo con este articulo. Soy cristiana, evangelica, latina, emigrante, de piel negra, mujer, y ciudadana de USA. Mi voto lo tuvo Trump por muchos motivos. Respeto la opinion de cada quien, sobre todo de Xenia y Nelson que son personas que admiro y respeto muchisimo, pero discrepo con lo que aqui se dice. Es cierto, Trump tiene la boca sucia y la lengua suelta, no tiene pelos en la lengua para decir lo que piensa o le da la gana. Pero la realidad es que sus discursos siempre expresaron el sentir, la preocupacion y el vivir diario de la mayoria de los americanos. Tristemente el no es cristiano, hasta donde sepamos, y por tanto su vida no refleja un estandar de moralidad como esperamos los hijos de Dios. No veo en ninguno de sus discursos que haya ofendido a las mujeres, y yo escuche y segui practicamente todos. De hecho, fue grande el numero de mujeres que votaron por el, entre ellas yo. No considero que sea un racista ni antiemigrantes, de hecho yo soy emigrante, de raza negra por asi decirlo y jamas me senti ofendida. Trump todo el tiempo ha estado haciendo referencia a la emigracion ilegal que en nuestro pais esta fuera de control y necesita que se haga algo al respecto urgentemente. Todo el tiempo el ha hablado de la emigracion ilegal, y los problemas que esta trae a este pais. Todo pais tiene reglas de migracion, incluyendo nuestros paises en Latinoamerica, y si una persona esta indocumentada en la mayoria de los casos termina siendo deportada. No se por que siempre se considera racismo cuando Estados Unidos quiere arreglar ese problema y que se cumpla con nuestras leyes y las personas entren organizadamente despues de aplicar a una visa sea permanente o temporal. Respecto a los homosexuales, no creo para nada que Trump este en contra de ellos, de hecho hasta recibio endorsement de un grupo de ellos de la Florida y el con mucho orgullo mostro la bandera. Trump tuvo no solo el voto de la mayoria de los cristianos evangelicos y tambin de catolicos, sino que tuvo nuestras oraciones y pleagrias respaldandolo, porque lo que se nos venia encima con la maquinaria Clinton no era solo el aborto de bebes a avanzado termino del embarazo, era mucho mas que eso. Era una amenaza clara a acabar con nuestra libertad religiosa, con la Constitucion de USA. Clinton representa una maquinaria realmente sedienta de poder, amiga de musulmanes de los cuales recibio soborno por millones, y ademas enemiga de Israel. Es triste ver a tantos creyentes libremente juzgarnos a los hermanos de USA por haberle dado nuestro apoyo en oracion y voto a Trump, sin importarles nuestra realidad y nuestro propio contexto y cuanto habia en juego no solo para nosotros sino para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Mi confianza no esta en Trump, esta en Jesucristo, el es Rey de Reyes y Senor de senores. El quita y pone a bogernantes. Pero creo que en este momento crucial en el que la agenda liberal y “progresista” iba a aniquilar de una vez lo que somos como nacion, los creyentes de USA hicimos lo correcto para nuestro tiempo y nuestro momentum. Trump podra ser el peor presidente de la historia, aunque creo que tiene casi todo para ser de los mejores, solo necesita a la Roca principal, y de eso no sabemos porque solo Uno hay que ve los corazones. Todos hablan mal de Trump y nos critican por haberle dado nuestro apoyo y voto, pero no veo a nadie que se dedique a investigar y hablar acerca de como hubiera sido la historia de haber salido electa la senora Clinton y las consecuencias para nuestra Iglesia y nuestra generacion y nuestra descendencia. Saludos y bendiciones.

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