Orando el Padre Nuestro con los Oprimidos

Orando el Padre Nuestro con los Oprimidos

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¿Cómo respondemos a procesos eleccionarios en Estados Unidos y en otros países que ignoran el sufrimiento de los más vulnerables, inmigrantes y refugiados? ¿Cómo enfrentamos la horrorosa noticia de que otra mujer (otra de muchas) fue secuestrada, drogada, brutalmente violada y sodomizada, y asesinada? ¿Cómo respondemos al sentido común racista? ¿Cómo nos solidarizamos con los nativos americanos en Dakota o los indígenas en Chiapas o en otras partes? En momentos se ha hecho difícil escribir, incluso hablar. Pero la pregunta de cómo se responde es cual pequeña piedra en el zapato. El silencio no es una opción. Al contrario, frecuentemente ha sido el mayor pecado de aquellos que nos llamamos cristianos.

En Theodrama sabemos (con la sabiduría de la iglesia cristiana) que necesitamos responder actuando: orando y testificando. Y sabemos que eso puede sonar cliché para muchos. Porque más veces de las que quisiéramos admitir hemos usado la “promesa de oración” como una manera fácil y no costosa de “responder” al dolor. Ha sido más bien una forma de darnos una palmada en la espalda para hacernos sentir que cumplimos con nuestro deber cristiano. Pero nosotros entendemos la oración como un acto de rebelión, rebelión contra el status quo. En palabras de David F. Wells,

“Entonces, ¿cuál es la naturaleza de la oración de petición? Es, en esencia, rebelión, rebelión contra el mundo en su condición caída; el rechazo absoluto e imperecedero a aceptar como normal lo que es anormal […] Aceptar la vida “como es,” aceptarla en sus propios términos -lo que significa reconocer la inevitabilidad de la forma en que trabaja- es renunciar a una visión cristiana de Dios. Esta resignación a lo que es anormal asume que el poder de Dios para cambiar el mundo, para vencer el mal con el bien, no será actualizado.”

Theodrama comienza hoy una serie de posts titulada Orando el Padre Nuestro con los Oprimidos. Oraremos cada semana, haciendo eco a las palabras de la guatemalteca Julia Esquivel en su oración Padre Nuestro Desde Guatemala. Aquí compartimos nuestro-su primer clamor:

Padre Nuestro que estás entre los millones de gente hambrienta

de los pueblos del Tercer Mundo.

Padre nuestro que estás en la vida

de todos los hombres que buscan justicia

porque aman a sus hermanos y que te sirven,

sirviendo y luchando

con los que no tienen techo, comida, ropa y medicinas.

 

julia-esquivel

 

 

 

 

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